¿Es la incineración el futuro?

Es un hecho que la incineración gana terreno año tras año. Hoy en día, casi todos hemos asistido a algún servicio de cremación y también conocemos a algún amigo o familiar que ya ha expresado su deseo de ser incinerado.

Y las cifras lo confirman: según un informe de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (PANASEF), la incineración fue la opción elegida casi en un 40% de los fallecimientos en España durante el año 2017 y se estima que alcanzará el 60% en 2025. Es decir, dentro de muy poco, las incineraciones superarán a los entierros.

Efectos medioambientales

Sin embargo, en un mundo cada vez más concienciado con las consecuencias ambientales de nuestros actos y con la huella que dejamos, está demostrado que ni la incineración ni el entierro son los métodos más “ecológicos” para el medio ambiente. En efecto:

  • La incineración produce multitud de residuos, ya que en el proceso de quema se liberan gases tóxicos que no son buenos ni para la salud ni para el medio ambiente (suponen un riesgo de contaminación atmosférica) y deben ser tratados con cuidado. Además, la incineración consume mucha energía
  • El entierro es menos perjudicial para el medio ambiente, pero tampoco es inocuo, debido a los materiales con los que están hechos las mortajas y los ataúdes. Las mortajas están hechas con fibras derivadas del petróleo que tardan en desintegrarse; y los ataúdes son cubiertos con zinc por dentro y barnizados con productos tóxicos por fuera, que acabarán pasando al medio

Otras formas de sepelio

Por eso, durante los últimos años han surgido estudios y movimientos a favor de otros métodos alternativos al entierro y la incineración, más respetuosos con el medio ambiente. Algunos de los métodos que están cogiendo más fuerza en otros países del mundo son la hidrólisis, la criomación y el compostaje.

  • La hidrólisis alcalina consiste en introducir el cadáver en un cilindro de acero a presión, con una mezcla de hidróxido de potasio y agua, a altas temperaturas. Unas dos horas después, solo quedarán los huesos y los implantes metálicos. Los huesos se pulverizan y se entregan en una urna a los familiares. En el proceso, no se emiten gases contaminantes y se utiliza mucha menos energía que en una incineración. Sería como una “cremación líquida”. De momento, este sistema es legal en Estados Unidos y Canadá, pero no en Europa, porque el líquido resultante del proceso presenta dudas ambientales. Para que se legalizara en España, habría que demostrar que el vertido no es contaminante, lo que suele ser un proceso largo y que requiere un tiempo de estudio
  • La criomación consiste en introducir el cadáver en nitrógeno líquido para su ultracongelación. Después, se le aplican vibraciones bruscas para descomponerlo en polvo
  • El compostaje consiste en convertir los cadáveres en abono natural. Los restos humanos se depositan en un recipiente con oxígeno y materiales vegetales, como alfalfa, paja, astillas de madera… y esa combinación es la que estimula la actividad microbiana, que elimina las bacterias y virus del cuerpo. El proceso dura unos 30 días y en esencia lo que hace es acelerar el proceso natural de descomposición de los cuerpos, hasta que solo queda un humus fértil, un “compost humano”. Sería la opción más respetuosa con el medio ambiente

¿Y en el futuro?

Parece claro que la mayor conciencia medioambiental de la sociedad y los avances tecnológicos permitirán en el futuro la consolidación de otros métodos alternativos a la incineración y al entierro. Pero para ello antes han de ser aprobados legalmente y después aceptados de forma mayoritaria por la población.

Por eso ante la pregunta del artículo: ”¿Es la incineración el futuro?”, la respuesta sería: Sí, de momento. Porque en un futuro cercano, la gente va a elegir la incineración de forma preferente, ya que es un método más económico, no hay que mantener un nicho y, además, permite disponer de los restos de las personas queridas y decidir qué hacer con ellos.

Pero no perdamos de vista esos sistemas alternativos, y otros que surgirán. Seguro que oímos hablar de la hidrólisis, la criomación y el compostaje dentro de poco…

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